Abierto del Norte
Augusto Núñez, campeón en casa: sufrió, resistió y volvió a ganar el Abierto del Norte

El tucumano defendió el título en Alpa Sumaj, superó en playoff al aficionado Segundo Oliva Pinto y sumó su tercera victoria en el Abierto del Norte en los últimos cinco años.
Augusto Núñez llegó al 59º Abierto del Norte Copa Macro con una etiqueta pesada: candidato. Jugaba en Tucumán, en su club, frente a su gente y con la obligación silenciosa que muchas veces pesa más que cualquier leaderboard. Y ganó. Pero no ganó caminando. Ganó como se ganan los torneos que quedan en la memoria: con sufrimiento, temple y una respuesta de campeón cuando el campeonato parecía escaparse.
El tucumano se consagró en el Jockey Club de Tucumán, sede Alpa Sumaj, después de igualar en 272 golpes, 12 bajo par, con el aficionado Segundo Oliva Pinto. La definición llegó en el primer hoyo de desempate, donde Núñez hizo valer su experiencia, encontró el green en regulación y cerró con birdie para levantar nuevamente el trofeo.
La ronda final había comenzado con Núñez firme. Un birdie temprano en el hoyo 3 le permitió tomar tres golpes de ventaja y manejar el torneo durante buena parte del día. Todo parecía bajo control. Pero el golf tiene esa manía de recordarte que nunca está terminado.
En el hoyo 12, una salida fuera de límites derivó en un triple bogey que cambió por completo la historia. De estar cómodo en la punta, Núñez pasó a compartir el liderazgo con Oliva Pinto, Miguel Carballo y Mateo Pulcini. El torneo se abrió. La presión volvió. Y el público, que acompañó en gran número pese al frío, empezó a vivir una definición enorme.
Oliva Pinto aprovechó el momento con un águila en el par 5 del hoyo 14 y llegó a sacar dos golpes de ventaja. Por un rato, el aficionado del Córdoba Golf Club pareció tener el campeonato en sus manos. Pero Núñez respondió con birdie en el 16 y Oliva Pinto dejó una puerta abierta con un bogey en el 17.
El 18 fue puro carácter. Núñez y Oliva Pinto hicieron birdie y forzaron el desempate. Carballo, que también había tenido su oportunidad en el cierre, quedó al margen después de fallar una chance desde corta distancia. En el playoff, una salida complicada de Oliva Pinto por la izquierda inclinó la balanza. Núñez no perdonó.
La victoria tiene un valor especial. No solo porque fue en Tucumán, ni porque defendió el título, ni porque es su tercera conquista del Abierto del Norte en cinco años. También porque lo ubica junto a nombres enormes del golf argentino que supieron repetir en este campeonato: Roberto De Vicenzo, Andrés Romero, Eduardo Romero y Ángel Cabrera.
Para Oliva Pinto también fue una semana de confirmación. Se quedó con la Copa San Pablo al mejor aficionado y demostró que está preparado para competir en escenarios importantes. Definir mano a mano con Núñez, en la casa de Núñez, no es un dato menor. Es experiencia pura para lo que viene en su calendario amateur internacional.
La mirada del Fantasma
Este triunfo de Augusto Núñez tiene algo que me gusta mucho del golf: no fue perfecto. Y justamente por eso vale más.
A veces creemos que ganar es jugar sin errores. Pero no. Ganar muchas veces es pegar una mala salida, hacer un número grande, sentir que el torneo se te fue de las manos y aun así volver a pensar claro en el siguiente tiro.
El triple bogey del 12 pudo haber destruido la vuelta. En cambio, Núñez hizo lo más difícil: soltó el error, volvió al presente y encontró los golpes que necesitaba en el momento justo. Eso es golf de verdad. No el de la tarjeta ideal, sino el de la cabeza trabajando cuando el cuerpo tiembla.
Y hay otro detalle: ganar en casa no siempre ayuda. A veces presiona más. Todos esperan. Todos miran. Todos creen que tenés que ganar. Núñez cargó con eso, sufrió, se recuperó y terminó festejando con su familia.
El Fantasma toma nota: los torneos no se ganan solamente con birdies. Se ganan con memoria corta, paciencia larga y corazón para pegar el próximo tiro. (www.tourgolf.ar.plus.golf)
