Stroke Gained

El PGA Tour transformó la manera de entender el rendimiento gracias al Stroke Gained. Hoy los profesionales saben exactamente dónde ganan y pierden golpes. Pero hay algo que la estadística todavía no logra capturar del todo: qué siente un jugador cuando tiene que embocar el putt del domingo.

Hubo un tiempo donde las estadísticas de golf eran apenas una referencia.

Fairways acertados.
Greens en regulación.
Cantidad de putts.

Datos útiles, sí. Pero insuficientes.

Porque no era igual pegar un drive de 320 yardas que dejara wedge al green que uno corto al medio del fairway. Tampoco era lo mismo hacer dos putts desde 20 metros que desde uno y medio.

El golf tenía números.
Pero todavía no sabía medir valor.

Hasta que apareció el Stroke Gained.

Y el juego profesional cambió para siempre.

El sistema, desarrollado originalmente por Mark Broadie y adoptado masivamente por el PGA Tour gracias a ShotLink, compara cada golpe de un jugador contra el promedio del field desde esa misma posición.

La pregunta es simple:
¿cuántos golpes gana o pierde un jugador respecto al promedio desde determinada situación?

Por eso el Stroke Gained no mira solamente el resultado final.

Mira el contexto.

No vale lo mismo dejar la pelota a tres metros desde 90 yardas que desde 210.
No vale lo mismo un drive de 290 al rough que uno de 305 al fairway.

El sistema empezó a mostrar algo revolucionario:
el golf podía desarmarse en piezas medibles.

El PGA Tour divide el Stroke Gained en distintas áreas:

  • Off the Tee
  • Approach
  • Around the Green
  • Putting
  • Tee to Green
  • Total

Y ahí aparecieron conclusiones incómodas para muchos amateurs.

Durante años se creyó que el putt explicaba casi todo.
Pero las estadísticas modernas demostraron que los mejores jugadores del mundo suelen sacar diferencias enormes desde el tee y especialmente con los hierros.

Por ejemplo:

  • Rory McIlroy lidera actualmente el PGA Tour en SG: Off-the-Tee.
  • Scottie Scheffler domina muchas métricas de Tee-to-Green y Ball Striking.
  • Y jugadores como Jacob Bridgeman o Vince Whaley aparecen entre los líderes de SG: Putting.

El dato empezó a cambiar entrenamientos, estrategias y hasta diseños de cancha.

Hoy un profesional puede saber:

  • desde qué distancia pierde golpes,
  • qué palo le genera más errores,
  • desde qué sector del fairway rinde peor,
  • o cuánto cae su rendimiento alrededor del green.

El golf moderno ya no entrena solamente sensaciones.

Entrena evidencia.

Pero ahí aparece una reflexión muy interesante que Paco mencionó en el canal de El Fantasma del Golf.

Porque el Stroke Gained tiene un límite evidente:
no mide el peso emocional del momento.

No vale lo mismo un putt de tres metros un jueves a las 8 de la mañana que uno igual el domingo para ganar un torneo.

La estadística puede decir que ambos putts tienen idéntica dificultad técnica.

Pero cualquier golfista entiende que no son el mismo golpe.

El corazón tampoco responde igual.

Y probablemente ahí aparezca una de las fronteras más fascinantes del golf moderno.

Hoy los equipos de alto rendimiento ya trabajan con información física y emocional:

  • frecuencia cardíaca,
  • respiración,
  • estrés,
  • toma de decisiones,
  • patrones mentales,
  • fatiga,
  • presión competitiva.

La próxima evolución del análisis quizá no sea solamente saber cuánto gana un jugador desde 140 yardas.

Sino entender:
cómo reaccionó su cuerpo cuando sabía que no podía fallar.

Porque dos jugadores pueden ejecutar técnicamente el mismo golpe.

Pero no necesariamente bajo la misma presión.

Sí. Absolutamente. Yo uso Arccos. Además del libro de yardas que es epectacular y los días que no jugas torneos podes usar la IA para planificar estrategia. Te mantiene absolutamete toda la data.

En lo personal siempre creía que mi gran problema era el juego del Green, pero luego las estadísticas me han mostrado que, además, de ser horrible en el Green también tenía muchas penalidades. Pero también es una realidad que pegar a las 8AM los sábados y llegar al Club 7:55 es complejo jugar bien.
Siempre nos reimos con mis amigos y decimos, los primeros 9 hoyos tardo en calentar, los segundos 9 estoy cansado.

Pero fuera del chiste (realidad) no tengas dudas que esto ayuda y te brinda una herramienta seria para saber por donde ir a entrenar.

La estadística ayuda a ordenar prioridades.

A practicar mejor.

A entender dónde realmente se pierden golpes.

Y sobre todo, obliga a mirar el juego con honestidad.


También existe un riesgo.

Obsesionarse con el dato.

Porque hay cosas que todavía no entran en ninguna métrica:

  • el miedo,
  • la intuición,
  • la confianza,
  • el coraje,
  • el momentum,
  • la personalidad competitiva.

Bobby Jones jamás habló de Stroke Gained.

Pero entendía algo esencial:
el golf siempre será una mezcla imperfecta entre técnica y humanidad.

El Stroke Gained probablemente sea la estadística más importante que haya creado el golf moderno.

Ayuda a entender mejor el juego.
A entrenar mejor.
A competir mejor.

Pero todavía hay algo imposible de medir completamente.

Ese silencio antes de un putt decisivo.

Ese momento donde el swing deja de ser mecánico y pasa a ser emocional.

Y quizá por suerte, el golf siga guardando ahí su mayor misterio.


Si te interesa un poco más el tema te recomiendo “Every Shot Counts” por Mark Broadie

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