Hace 166 años se jugó el primer Abierto Británico, un torneo que ni siquiera fue «abierto»
Hoy se cumplen 166 años de la primera edición del Abierto Británico, disputada el 17 de octubre de 1860 en el campo de Prestwick, sobre la costa escocesa de Ayrshire. Fue un torneo que, pese al nombre que terminaría llevando para siempre, no tuvo nada de «abierto»: jugaron apenas ocho profesionales, sin lugar para amateurs, y el campeón no se llevó la Claret Jug que hoy todos conocen, sino un cinturón de cuero.

El campo de Prestwick tenía entonces apenas 12 hoyos, así que el campeonato se definió a 36: tres vueltas completas jugadas en un solo día. El escocés Willie Park Sr. se impuso con un total de 174 golpes (55, 59 y 60), dos golpes mejor que Tom Morris Sr., el histórico profesional y greenkeeper del club, que firmó 176 (58, 59 y 59). Fueron los dos grandes protagonistas de una rivalidad que, en los años siguientes, se extendería a sus respectivos hijos.
Como no se admitían amateurs, aquel primer campeonato no calificaba, en sentido estricto, como «abierto»: eso recién llegaría al año siguiente, cuando se sumaron los aficionados a la competencia. Tampoco hubo premio en metálico ni Claret Jug: el campeón se llevó el Challenge Belt, un cinturón de cuero marroquí rojo con hebilla y paneles de plata, pagado con 25 libras que juntaron los socios de Prestwick. La icónica jarra de plata que hoy se asocia al torneo recién apareció en 1872, después de que Tom Morris Jr. se quedara en forma definitiva con el cinturón tras ganarlo tres años seguidos.

Prestwick fue sede del campeonato durante sus primeras 24 ediciones, antes de que el Abierto empezara a rotar entre distintos links escoceses e ingleses. Hoy, con 166 años de historia, aquel torneo que nació con ocho profesionales y sin un centavo de premio es uno de los cuatro majors del golf mundial.
Imagen: El Fantasma del Golf
