Rafael Echenique: el albatros del 18, lo que aprendió con Jim McLean y los errores que le cuestan golpes al amateur

De San Luis al Tour Europeo y hoy profesor en la Jim McLean Golf School: el golpe del año, por qué 9 de cada 10 amateurs no terminan el swing y cómo practicar mejor.

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Rafael Echenique arrancó a jugar a los cuatro años en el Golf Club San Luis, de la mano de su papá. A los 11 viajó solo a San Diego para jugar su primer Mundial, después ganó el Mundial Junior en Japón, llegó al Tour Europeo y firmó una de las vueltas más recordadas del circuito. Hoy da clases en la Jim McLean Golf School, en Miami. Nos sentamos a charlar con él (@echeniquerafa) sobre todo eso, y sobre lo que más nos importa a los que jugamos los sábados: dónde perdemos los golpes.

El error que más ve en los amateurs

Primero, el setup: dónde ponemos la pelota y hacia dónde apuntamos. Y un dato que duele:

“De 100 aficionados, un 85, un 90 por ciento no terminan bien el finish. Pierden el balance, se tiran para atrás, se van a la punta de los pies.”

Para Rafa, el problema está abajo: no sabemos usar el piso. Cualquier deporte necesita una buena base, y en el golf la fuerza arranca en los pies.

Juego corto y putt: dónde se pierden golpes

En el juego corto ve dos errores: malas decisiones con el palo y la costumbre de “cucharear” la pelota tirándose para atrás, en vez de llevar el peso al pie izquierdo y dejar que el palo la levante. Arriba del green, la cabeza y las piernas se mueven demasiado.

El ejercicio de los dos palos: apoyá un hierro 7 y un hierro 6 en el piso, con el grip tocando los glúteos. Si al patear se te caen, te estás moviendo con las piernas. En el putt, la parte de abajo tiene que ser una estatua.

Menos técnica, más ritmo

Para el amateur con años de golf encima, Rafa recomienda no meterse tanto en la técnica y trabajar el ritmo: para generar velocidad al que le falta o para calmar al que está acelerado. Es lo primero que le pregunta Jim McLean a sus instructores cuando pasa por la cancha de práctica. Y coincide con lo que nos dijo Andrés Gallegos: el swing es como una hamaca.

Los que tienen ese ritmo se ven parados frente a la pelota: Ernie Els, Retief Goosen, Luke Donald, Fred Couples, el Pato Cabrera, Ricardo González, Carlos Franco. Y sus favoritos: Rory McIlroy, con quien jugó, y el Gato Romero.

El albatros del 18

En el BMW International Open de 2009, en Múnich, no le entraba nada en la ida. Desde el hoyo 10 entró todo: 27 golpes en los últimos nueve. En el 18 le quedaron 243 yardas, con agua, y solo quería poner la pelota en el green para asegurarse el segundo puesto. La pelota entró.

“Cuando la pelota salió directo al green dije: ya está, salgo segundo solo. Y de repente, cuando entró, ahí me puse a pensar: tengo chance de ganar.”

Nick Dougherty hizo par en los últimos cuatro hoyos y ganó por uno. Pero el golpe quedó entre los mejores del año del Tour Europeo, y todavía hay una placa en el fairway del 18: Pepa Campra le mandó una foto la última vez que fue.

Lo que aprendió al lado de Jim McLean

Llegó a Miami hace casi dos años. Los lunes a las siete y media hay reunión de instructores, y la primera, cuenta, le dio más nervios que el tee del 1 del US Open. De Jim aprendió un orden y una idea: los fundamentos del golf son lo que hacen los 100 mejores jugadores del mundo. El grip perfecto o apuntar perfecto no son fundamentos; pegarle con el centro del palo, sí.

“Cuando viene el alumno hay que ser un detective. Tenés que olfatearlo desde que te sacás la gorra para saludarlo.”

En la escuela reparten el trabajo en cuatro partes iguales: juego corto, full swing, estrategia y juego mental. Al alumno que quiere bajar de 80, Rafa lo arranca por los tiros de 60 yardas para abajo y lo filma con un hierro 7 de frente y de atrás. Y siempre le pregunta si el cambio le resulta cómodo: si no lo va a poder repetir en el tee del 1, se busca otro camino.

Palos a medida y Trackman

Jugó con palos de mujer hasta los 16 años, por consejo de Santiago Zavala Rodríguez, que lo acompañó antes de su primer Mundial: era la forma de no deformar el swing con palos que no podía mover. Del Trackman, al amateur le alcanzan cuatro números: smash factor, ángulo de ataque, club path y face to path, y si querés, el spin. ¿Y el hierro 7 de un jugador del PGA Tour? La mayoría pega entre 173 y 180 yardas.

Poulter y la alineación

En el Tour Europeo veía a Ian Poulter y a Thomas Bjørn practicar siempre con varillas en el piso. Un día, en un jacuzzi de un hotel en Corea, se animó a preguntarle a Poulter por qué. La respuesta:

“La posición de pelota y la alineación no se negocian.”

Si los mejores del mundo usan varillas todos los días, al amateur no le tendría que dar vergüenza ponerlas en el driving.

Volver a jugar, los sponsors y la escoba

Rafa sueña con retirarse como jugador y apunta a llegar bien a los 50. Sobre los sponsors deja una regla: si el que te patrocina te transmite que lo único que le importa es el resultado, buscá otro. Y una confesión: desde que agarró el putter escoba, hace dos años, es cuando mejor se sintió en el green. Si lo agarraba diez años antes, dice, hoy era millonario.

Un consejo para practicar mejor

Practicá como vas a jugar. En vez de 100 pelotas, tirá 50. Repartí el tiempo como un reloj: media hora de putt, media de juego corto y media de full swing. Poné las varillas, chequeá la posición de pelota, no tires una atrás de otra y visualizá los hoyos de tu cancha. Al fin y al cabo, en el driving nos cobran el canasto, no el tiempo.

Gracias, Rafa, por la charla y por la generosidad. Gracias también a Campra, Machi, OLI & CO. y Golf Solutions, que hacen posibles estas charlas.

Ilustración: El Fantasma del Golf

Fuente: YouTube – El Fantasma del Golf

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