18 hoyos con Paco Aleman

Paco Alemán: “El golf no es pegarle, es saber jugar”

En una nueva edición de Los 18 del Fantasma, Francisco “Paco” Alemán caminó con nosotros una charla de golf puro. Sin libreto perfecto, con nervios, con fallas técnicas y con algo mucho más valioso: una conversación honesta sobre el juego, la frustración, la tecnología, el fitting, los viajes y esa pasión difícil de explicar que nos mantiene volviendo siempre al tee del 1.

El Fantasma: Paco, ¿qué fue lo primero que te enamoró del golf?

Paco Alemán: No tengo un porqué exacto. Mi viejo iba a jugar al golf y yo lo acompañaba. Era hijo único y en San Isidro, en invierno, básicamente había golf. Me quedaba horas en el putting green mientras él salía a jugar. No había chicos jugando como ahora. Me agarraron las ganas de embocarla en la menor cantidad de golpes posible. Y acá estoy, más de cincuenta años después, tratando de hacer lo mismo.

El Fantasma: ¿Qué tiene el golf que otros deportes no tienen?

Paco Alemán: Es difícil de explicar y también difícil de entender. Primero, que lo podés jugar hasta el día que puedas caminar. Y aun cuando no puedas caminar, también podés seguir jugando. A los 75 u 80 años todavía te podés divertir. Eso no pasa en casi ningún deporte.

Además, el golf te permite viajar con amigos, jugar canchas en distintas partes del mundo y hasta pisar lugares donde jugaron los mejores. Podés jugar St Andrews, Pebble Beach o TPC Sawgrass. No podés jugar al fútbol en el Maracaná ni entrar al court central de Wimbledon. El golf tiene eso.

Y después está el desafío: es vos contra vos mismo. No hay otro culpable ni del éxito ni del fracaso.

El Fantasma: De aquel amateurismo que viviste, ¿qué sentís que se debería conservar?

Paco Alemán: El amateurismo como lo conocíamos nosotros casi no existe más. Cambió el deporte en el mundo. Antes soñábamos con ganar el campeonato del club, jugar en el equipo argentino, la Copa de los Andes o el Mundial de Aficionados. Hoy los chicos sueñan con jugar el Masters.

No digo que se haya perdido algo. Cambió. Hoy la vara está mucho más alta. Eso también genera más frustración, pero el que llega realmente cumple un sueño enorme.

El Fantasma: ¿Qué consejo le darías al jugador promedio, al handicap 20, para disfrutar más?

Paco Alemán: Pasa por las expectativas. Si llegás al club cinco minutos antes de pegar en el hoyo 1, no podés pretender demasiado. Hay que ser consciente de qué puede hacer uno.

Los mejores del mundo también fallan. Desde 125 yardas, los jugadores del PGA Tour no aciertan todos los greens. Desde tres metros, también erran putts. Entonces el aficionado tiene que entender los números del juego para no volverse loco. Si un profesional falla, ¿cómo no vamos a fallar nosotros?

El Fantasma: ¿Cómo debería mirar golf por televisión un amateur?

Paco Alemán: Aprender de cómo juegan es difícil, porque juegan otro juego. Cuando ves que Rory pega 205 yardas con hierro 7, ya no sabés bien de qué deporte estamos hablando.

Pero sí se puede aprender de lo que hacen: cómo practican, cómo leen un green, cómo caminan la cancha, cómo piensan antes de pegar. Hay muchísimas formas de ahorrar golpes sin cambiar el swing. A veces alcanza con tomarse veinte segundos más y pensar dónde no puedo fallar.

El Fantasma: Ahí está la diferencia entre pegarle bien y saber jugar.

Paco Alemán: Exacto. Campeones del mundo de driving range hay un montón. Después hay que poner un número en la tarjeta.

Yo creo que si agarro a un jugador de 9 o 10 de handicap y lo saco a jugar nueve hoyos todos los días durante un mes, sin tocarle el swing, lo bajo tres o cuatro golpes. Solamente enseñándole a jugar. El profesor que algún día se dedique a enseñar a jugar, y no solo a pegar, va a hacer una diferencia enorme en la sonrisa del aficionado de fin de semana.

El Fantasma: El famoso “sacala a buena”.

Paco Alemán: Sacar a buena es uno de los golpes más difíciles del golf, porque uno no le presta atención. Como ya decidió no hacer el tiro heroico, parece que no importa. Y sí importa. Sacar a buena requiere tanta concentración como un putt de tres metros para birdie.

El Fantasma: ¿Cómo ves la tecnología, Trackman, estadísticas, fitting?

Paco Alemán: Para los profesionales, el Trackman fue uno de los grandes avances de los últimos quince años. Les permite saber exactamente cuánto pegan, con qué spin, con qué trayectoria y en qué condiciones.

Para el jugador promedio no soluciona todo. Puede ayudar, pero no es magia.

En cuanto a los palos, la tecnología cambió el juego. Antes, con una pelota de balata y un driver de madera, si no le pegabas en el centro, la pelota no iba a ningún lado. Hoy los palos son mucho más permisivos y eso también cambió la enseñanza: más velocidad, más potencia, más fuerte.

El Fantasma: ¿Qué le decís al amateur que compra el palo que vio ganar el domingo?

Paco Alemán: Que la ilusión no hay que perderla nunca. Pero hoy, no hacerse un fitting es tener ganas de regalar la plata.

Todos los palos son buenos. La diferencia está en la vara. Hay tantas combinaciones que comprar sin probar es una locura. Podés comprar un palo excelente, pero con una vara que no te sirve.

El Fantasma: El jugador promedio sostiene gran parte de la industria.

Paco Alemán: Es el eslabón más importante de toda la cadena. El handicap promedio en el mundo está alrededor de 19 o 20. La masa grande de jugadores está ahí. El jugador de élite está en el extremo de la campana. La industria del golf vive del aficionado promedio.

El Fantasma: ¿El golf se juega lindo o se juega efectivo?

Paco Alemán: El golf es muy bilardista. En el golf, Menotti estaría perdido. Y lo digo siendo más hincha de Menotti que de Bilardo. Pero en golf soy bilardista: no importa cómo, importa hacer menos golpes.

Si pegó en el árbol y terminó bien, listo. Si hiciste cuatro, ganaste el hoyo. Esto es así.

El Fantasma: ¿Cuándo fue la última vez que te emocionaste golfísticamente?

Paco Alemán: Como capitán, la Copa de los Andes. Es un campeonato único. Ganarla como jugador fue increíble; como capitán es todavía más emocionante porque lo vivís desde afuera, sufrís y aportás tu cuota.

Y en una cabina, los triunfos de Cabrera fueron tremendamente emocionantes. Los majors de Cabrera fueron demasiado.

El Fantasma: ¿Hay futuro argentino en el PGA Tour?

Paco Alemán: Es muy difícil. Llegar es más difícil que mantenerse. Para llegar tenés 500 jugadores peleando por 20 lugares. Es una trituradora.

Argentina tiene buenos jugadores, pero la base de la pirámide es chica. Meter un jugador en el Tour es casi un milagro. Por eso hay que valorar mucho lo de Emiliano Grillo. Lleva más de diez años en el PGA Tour, ganó dos veces y se mantiene. Eso es extraordinario.

La charla terminó como empezó: hablando de golf. De viajes, de amigos, de canchas, de la Copa de los Andes, de los argentinos en el mundo y de esa comunidad invisible que se arma alrededor de una pelota blanca.

Porque, como dijo Paco, “la pelotita une mucho”.

Y quizás ahí esté buena parte de la respuesta. El golf nos frustra, nos desafía, nos desnuda y nos obliga a volver a empezar. Pero también nos regala conversaciones como esta.

Gracias, Paco Alemán. Por tu tiempo, tus historias y tu amor incondicional por el golf.

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