Torneos Juveniles AAG
Los chicos también juegan por algo más que un score.
En Costa Esmeralda, el Segundo Torneo Nacional de Juveniles y Prejuveniles dejó ganadores, nombres para seguir y una enseñanza que el golf nunca deja de repetir: crecer también es aprender a competir.
El golf argentino volvió a mirar hacia abajo. No en el sentido de bajar la vista, sino de prestarle atención a esa cantera donde el juego todavía se mezcla con ilusión, nervios, aprendizaje y futuro. En Costa Esmeralda Golf & Links se disputó el Segundo Torneo Nacional de Juveniles y Prejuveniles, organizado en conjunto por la Asociación Argentina de Golf y la Federación Regional de Golf de Mar y Sierras.
Los nombres propios de la semana fueron Mía Yaya, Martina Oubel, Franco Fernández Alberti y Valentín Carrio Mottola, ganadores en sus respectivas categorías. Pero más allá de los trofeos, el torneo dejó algo que vale la pena mirar con ojos de golfista: la forma en que los chicos empiezan a entender que este juego no premia solamente al que pega mejor, sino al que aprende antes a sostenerse cuando la vuelta se mueve.
En Juveniles, Mía Yaya, de Boulogne Golf Club, firmó rondas de 73, 70 y 67 para totalizar 210 golpes, tres bajo el par, y quedarse con una victoria amplia en la categoría femenina. Su cierre fue el mejor mensaje posible: cuando una jugadora puede bajar el score el último día, no solo muestra técnica. También muestra decisión.
Detrás quedaron Ana Giuliano, de Río Cuarto Golf Club, con 222 golpes, y Ana Paula Carrillo, de Buenos Aires Golf Club, con 226. Guadalupe Martínez Perozo, también de Buenos Aires Golf Club, fue destacada como mejor Clase 2010.
En Prejuveniles damas, Martina Oubel, de Nordelta Golf Club, ganó con 221 golpes. La AAG destacó que dominó la competencia, y esa palabra, en golf, siempre tiene peso. Dominar no es jugar perfecto. Es administrar momentos, aceptar errores, no regalar golpes de más y entender que una vuelta se construye incluso en los hoyos donde no aparece el birdie.
La escoltaron Morena Alma Tesoniero, de Los Canales de Plottier, con 230 golpes, y Amaia Fiuri Irastorza, de Villa María Golf Club, con 234. Victoria de los Santos, del Golf Club General San Martín, fue reconocida como mejor Clase 2013 o menor.
Entre los varones juveniles, Franco Fernández Alberti, de Abril Club de Campo, ganó con 216 golpes, igualando el par del campo. Su última vuelta de 69 fue decisiva: en un torneo de tres días, cerrar fuerte no es un detalle, es una declaración. Vicente Anconetani, de Bell Ville Golf Club, quedó segundo con 217, apenas un golpe detrás, y Estanislao Maradei Vaudagna, de Las Mulitas Golf Club, fue tercero con 220.
En Prejuveniles varones, Valentín Carrio Mottola, del Club de Golf Palihue, se impuso con 221 golpes, cinco sobre el par. Oliver Wagner, de Las Mulitas Golf Club, terminó segundo con 230, y Victoriano Bustos Steiner, de Club Amancay, compartió el tercer lugar de las principales posiciones con 233 golpes. Benjamín Carricajo, de Aero Golf Club Coronel Suárez, fue destacado como mejor Clase 2013 o menor, también con 233.
Estos torneos tienen una importancia que a veces el resultado no alcanza a explicar. Para muchos chicos, competir a nivel nacional es empezar a descubrir de qué está hecho su golf. No el swing del driving range, ni el putt repetido sin presión, ni la vuelta de práctica donde siempre hay una segunda pelota. El golf de torneo es otro idioma. Enseña a esperar, a sufrir, a elegir, a no discutir con el viento, a convivir con un mal rebote y a seguir caminando aunque el score no acompañe.
Y ahí está la conexión con el golfista común, el de todos los fines de semana. Porque, en el fondo, todos jugamos contra algo parecido. El juvenil que quiere cerrar su vuelta sin caerse en los últimos hoyos y el amateur que intenta no transformar un bogey en triple comparten una misma batalla: la de no perderse a sí mismos dentro de la cancha.
Costa Esmeralda fue escenario de nuevos campeones, sí. Pero también de algo más valioso: chicos aprendiendo a competir, clubes formando jugadores, familias acompañando, federaciones sosteniendo una estructura y un golf argentino que sigue sembrando.
El próximo capítulo será el Tercer Torneo Nacional de Juveniles y Prejuveniles, previsto del 7 al 9 de agosto en el ámbito de la Federación Regional del Sur del Litoral.
Porque el futuro del golf no aparece de golpe en una leaderboard grande. Se construye antes, en silencio, en torneos como este, donde cada golpe cuenta, pero cada aprendizaje cuenta todavía más.
El Fantasma del Golf mira estos nombres con atención. Porque detrás de cada score juvenil puede haber mucho más que una promesa: puede haber una manera nueva de enamorarse del juego.
