Justin Rose y Tommy Fleetwood, sancionados con «mal tiempo» por juego lento en el BMW PGA Championship

El DP World Tour confirmó que las dos estrellas inglesas recibieron advertencias por exceder el tiempo permitido para jugar un golpe en Wentworth, en medio de un endurecimiento de los controles de ritmo de juego en el circuito.

Ni siquiera los nombres más taquilleros del golf europeo se salvan de los controles de ritmo de juego. Justin Rose y Tommy Fleetwood recibieron sendos «mal tiempo» (bad times, en la jerga oficial) por demorarse más de lo permitido en la ejecución de un golpe durante el BMW PGA Championship, disputado en Wentworth. La confirmación llegó de boca de David Howell, miembro del comité de torneos del DP World Tour, en diálogo con el medio National Club Golfer.

El reglamento del circuito establece que un jugador incurre en «mal tiempo» cuando tarda más de 40 segundos en jugar un golpe estando monitoreado, o 50 segundos si es el primero del grupo en pegarle a la pelota. Las infracciones se acumulan durante todo el torneo: una segunda sanción de este tipo deriva automáticamente en un golpe de penalidad, una tercera suma dos golpes más, y una cuarta implica la descalificación. Howell explicó que los dos únicos jugadores sancionados en Wentworth fueron Rose y Fleetwood, y remarcó que la medida sirve para dejar en claro que no hay excepciones para las figuras: «Sea Joe Blow o Rory McIlroy, si te pasaste de tiempo, te pasaste de tiempo».

Howell, dos veces campeón de la Ryder Cup con el equipo europeo, sostuvo que el DP World Tour tiene el régimen de sanciones más riguroso entre todos los circuitos profesionales, aunque reconoció que el PGA Tour podría estar acortando distancias gracias a los datos que provee su sistema ShotLink. Como antecedente reciente, recordó el caso de Gregorio de Leo, penalizado en mayo durante la última ronda del Turkish Airlines Open, torneo que terminó compartiendo en el séptimo puesto. En el circuito femenino también hubo un episodio similar: Arpichaya Yubol fue sancionada con un golpe en el hoyo 13 de la segunda ronda del LPGA ShopRite y terminó a un golpe de la campeona, Celine Boutier.

El dirigente explicó que, pese a la presión constante por acelerar los tiempos de juego, existe un límite estructural: con salidas desde dos tees y campos numerosos como el de Wentworth, una vuelta no puede bajar de las cuatro horas y media. Precisó que jueves y viernes las rondas rondaron las cinco horas, incluyendo la firma de tarjetas, y que achicar esos tiempos resulta prácticamente imposible dada la cantidad de jugadores en cancha.

Más allá de las sanciones, Howell apuntó contra un hábito que, a su criterio, contribuye a demorar el juego: la lectura de línea sobre la pelota antes de embocar un putt. Consideró que esa práctica no debería estar permitida y que tampoco le convence que la técnica AimPoint sea realmente más rápida, como suele argumentarse.

El debate no es exclusivo de la elite. Una encuesta reciente de Golfshake ubicó al juego lento como la principal frustración de los golfistas amateurs, apenas por encima de la manipulación del hándicap. En ese sentido, Howell fue tajante al pedirle al golf amateur que deje de responsabilizar a los profesionales, diferenciando las condiciones de un torneo con miles de espectadores y cámaras de las de una vuelta de fin de semana entre amigos.

Foto: Pvt pauline / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

Fuente: National Club Golfer



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