No le eches la culpa al timing — José Luis Campra
Técnica · Por José Luis Campra
No le eches la culpa al timing
«Hoy no tenía el timing» es la excusa más repetida del golf amateur. Campra explica por qué el timing no es un don que aparece y desaparece, sino la consecuencia de una buena mecánica, y cómo entrenar para dejar de depender de él.
El objetivo de José Luis Campra con sus alumnos es claro: que peguen menos tiros malos y disfruten más del juego. Para eso, dice, hace falta un swing que dependa lo menos posible del timing, esa sensación de «hoy me sale» o «hoy no me sale» que aparece en cualquier vuelta.
Es la explicación más común después de una mala tarde, sobre todo en la cancha o en un pro-am: «no tenía el timing». Para Campra es una conclusión equivocada. El buen timing no es un talento especial que algunos tienen y otros no, sino el resultado de una mecánica sólida a lo largo de todo el swing.
Del range a la cancha: por qué cambia todo
Muchos jugadores le pegan muy bien en el driving range y después sufren en la cancha. La razón, según Campra, es la forma de practicar: en el range se pega tiro tras tiro desde el mismo lugar, con el mismo palo y al mismo objetivo. Eso permite «encontrar» un ritmo a fuerza de repetición, pero no se parece en nada al juego real, donde cada golpe es distinto.
La verdadera causa: la cara del palo
Para Campra, la causa principal de un timing inconsistente está en la alineación de la cara del palo. Cuando la cara se abre durante el swing, el jugador tiene que compensar en la bajada: gira los antebrazos o cambia el ángulo de las muñecas para cuadrarla a último momento.
Esa compensación es la que depende del timing. Un día sale justo y la pelota va derecha; otro día llega un poco tarde o un poco temprano, y aparece el desajuste entre la trayectoria del swing y la cara del palo. El resultado son contactos inconsistentes y tiros para cualquier lado.
Cómo dejar de depender del timing
Las claves de Campra
Encontrá la falla real
No digas «no tenía el timing»: identificá qué parte del swing te obliga a compensar.
Controlá la cara del palo
Si la cara se abre en el swing, vas a necesitar manos y antebrazos para salvarla en el impacto.
Variá palos y objetivos
En el range, cambiá de palo y de blanco como en la cancha, para medir tu juego de verdad.
Arreglá la mecánica
Corregir la causa es más lento que buscar sensaciones, pero es lo que da consistencia.
La propuesta es cambiar el enfoque: en lugar de culpar al timing, trabajar sobre la mecánica que hace que ese timing sea necesario. Y practicar de una forma que se parezca a la cancha, cambiando de palo y de objetivo, para saber de verdad cómo está el juego.
Este enfoque se complementa con otra nota de Campra en nuestro sitio, ¿Cómo entrenar de manera correcta?, donde explica cómo organizar la práctica para que cada pelota cuente.
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