El hoyo 16 fue el más temido en la ronda 2 del Mexico Open: el único par 4 entre los tres hoyos más duros
Un análisis de El Fantasma del Golf con datos de DataGolf repasa hoyo por hoyo la segunda vuelta del VidantaWorld Mexico Open, donde el campo jugó muy por debajo del par pero un trío de hoyos resistió el embate.
La segunda ronda del VidantaWorld Mexico Open, que se disputa en Vallarta, México, dejó una tarjeta colectiva demoledora: según los datos de DataGolf, el campo completo jugó en promedio 2,35 golpes por debajo del par. En un escenario así, donde casi todos los hoyos entregaron birdies a destajo, hubo tres que se plantaron y le pusieron freno a la fiesta de rojos.
El 16, el hoyo más temido de la jornada
El dato más llamativo de la ronda es que, entre los tres hoyos que más resistencia ofrecieron, el 16 fue el único par 4: los otros dos, el 2 y el 17, son pares 3. El 16 rindió 4,21 golpes en promedio, es decir 0,21 por encima del par. La cifra no suena escandalosa, pero el desglose explica por qué fue el más temido del día: solamente 8 jugadores hicieron birdie ahí, mientras que 25 se fueron con bogey y otros 3 terminaron con doble bogey o peor. En una ronda donde el resto del campo repartía birdies con generosidad, el 16 invirtió la lógica y se convirtió en el hoyo donde más chances había de perder golpes en vez de ganarlos.
Los dos pares 3 que no perdonaron
Detrás del 16 aparecieron el 2 y el 17, con números casi calcados. El hoyo 2 promedió 3,09 golpes (+0,09) con 9 birdies y 20 bogeys, mientras que el 17 cerró en 3,07 golpes (+0,07) con la misma cantidad de birdies, 9, pero bastante menos sangría: 12 bogeys y 2 dobles bogeys o peor. La diferencia entre ambos está en el castigo extremo: el 2 no tuvo ningún doble bogey o algo peor, es decir que quien erraba pagaba un golpe y seguía de largo, mientras que en el 17 dos jugadores se fueron con una tarjeta más fea todavía. En los dos casos, la lectura es la misma: son hoyos donde pegarle bien al tiro de salida no garantiza nada, porque el margen de error para embocar en el green y salvar el par fue mínimo.
Contraste total: los hoyos donde llovieron los birdies
Si el 16, el 2 y el 17 fueron la excepción, el resto del campo fue una fiesta. El ejemplo más claro es el hoyo 13, un par 4 que promedió apenas 3,18 golpes, 0,82 por debajo del par, con una cifra que impresiona: 77 birdies contra un solo bogey en toda la ronda. Es decir que prácticamente todo el campo lo jugó por debajo del par y casi nadie se complicó la vida ahí. Algo parecido pasó en el hoyo 3, un par 5 que rindió 4,29 golpes (-0,71) con 80 birdies y apenas un bogey. Entre estos dos hoyos y el trío más duro hay una brecha enorme: mientras en el 13 y el 3 el error estuvo prácticamente erradicado, en el 16 uno de cada tres jugadores terminó con bogey o peor.
Qué dice esto del campo en Vallarta
El patrón que surge de estos números es claro: los pares 5 y algunos pares 4 cortos, como el 13, se transformaron en una vía rápida para el birdie, mientras que los hoyos que exigieron más precisión en el approach —los dos pares 3 y el par 4 del 16— fueron los que lograron frenar el festival de rojos. En un campo donde el promedio general fue tan bajo, esa resistencia puntual termina pesando más en las tarjetas de lo que parece a simple vista.
De cara a lo que resta del torneo, vale la pena seguir de cerca qué pasa en esos tres hoyos problemáticos, porque ahí es donde probablemente se termine definiendo alguna posición en la tabla: en un campo tan generoso, perder un golpe en el 16 puede costar mucho más que ganarlo en el 13 o en el 3.
Fuente: DataGolf
