El hoyo 16 fue el verdugo de la ronda 3 en el Mexico Open del PGA Tour
Un análisis propio de El Fantasma del Golf con datos de DataGolf muestra que el par 4 del 16 fue el hoyo más temido en Vallarta, mientras el campo en general jugó generoso.
La tercera ronda del VidantaWorld Mexico Open, en Vallarta, dejó un campo bastante accesible en términos generales: el promedio total fue de -1.87 golpes respecto del par, según el análisis hoyo por hoyo que elaboró El Fantasma del Golf con datos de DataGolf. Pero dentro de ese panorama amigable, hubo un tramo que no perdonó a nadie: el hoyo 16.
El 16, el único que casi no regaló birdies
El hoyo 16, un par 4, fue por lejos el más castigador de la jornada. Jugó en un promedio de 4.43 golpes, más de cuatro décimas por encima del par, y dejó una estadística contundente: apenas un birdie en toda la ronda, contra 20 bogeys y 5 dobles bogeys o peor. Esa proporción de birdies contra bogeys —1 contra 20— deja en claro que fue el hoyo con menos margen de error de toda la jornada.
El 1 marcó el tono desde temprano
El segundo más complicado fue, justamente, el primero del recorrido. Con un promedio de 4.22 golpes y +0.22 sobre el par, el hoyo inicial no dio tregua a quienes buscaban arrancar con confianza: 18 bogeys contra apenas 6 birdies, y un doble bogey o peor. Arrancar la ronda con un hoyo así puede condicionar el resto de la vuelta, sobre todo para los jugadores que necesitaban salir rápido en la tabla.
El par 3 que parecía más fácil de lo que fue
El hoyo 17, un par 3, completó el podio de los más duros con +0.22 sobre el par y un promedio de 3.22 golpes. Lo llamativo es que, a diferencia del 16 y el 1, este hoyo sí repartió algunos birdies: 7 en total. Pero también se cobró 22 bogeys, la cifra más alta de bogeys de toda la ronda, aunque sin ningún doble bogey o peor. Es un patrón típico de los pares 3 exigentes: el que acierta el green tiene chance real de birdie, pero el que falla paga caro, aunque sin llegar al desastre.
Los hoyos que compensaron: 12 y 13
En las antípodas, el hoyo 12, un par 5, fue un festival de birdies: 37 en total, contra solo 2 bogeys y ningún doble bogey o peor, con un promedio de -0.60 respecto del par. Es el comportamiento esperable de un hoyo que permitió sacar provecho del par, con un promedio notablemente bajo respecto del resto del campo. El hoyo 13, un par 4, también fue generoso: 34 birdies contra apenas 5 bogeys, con -0.54 sobre el par. Entre ambos hoyos, el campo recuperó buena parte de los golpes que había perdido en el tramo del 16 al 1.
Qué mirar en la ronda final
Con ese contraste tan marcado entre el 16 y el 1 por un lado, y el 12 y el 13 por el otro, la ronda final puede definirse en esos dos tramos del recorrido. Vale la pena seguir de cerca cómo resuelven los líderes el hoyo 16: si logran evitar el bogey ahí, tienen una ventaja clara sobre el resto del campo. Y del otro lado, el 12 puede ser la última chance de varios jugadores para meter un birdie decisivo antes del cierre.
Fuente: DataGolf
