El hoyo 16 de Port Royal fue el más duro de la ronda 3 en Bermuda
Un par 3 castigó al campo con 19 bogeys y apenas 4 birdies, mientras el hoyo 7 se convirtió en una fiesta de birdies para el resto del lote en el Butterfield Bermuda Championship.
La tercera ronda del Butterfield Bermuda Championship, que se disputa en el Port Royal Golf Course de Southampton, dejó un dato curioso: el campo jugó en promedio 0.47 golpes bajo el par, pero esa cifra esconde un contraste enorme entre los hoyos más generosos y uno en particular que se convirtió en una trampa para casi todo el lote.
El hoyo que nadie pudo dominar
Según el análisis de DataGolf, el hoyo 16, un par 3, fue el más complicado de toda la ronda. Jugó en promedio 3.32 golpes, es decir 0.32 por encima del par, una diferencia que no suena enorme pero que se explica con un detalle contundente: apenas 4 jugadores lograron birdie, mientras que 19 se fueron con bogey y otros 4 terminaron con doble bogey o peor. En un campo donde el promedio general estuvo bajo par, este hoyo funcionó como un filtro: casi un tercio del campo salió perjudicado en un solo tiro.
Que un par 3 concentre tantos bogeys es significativo porque, en teoría, son los hoyos más cortos de la vuelta y donde más margen hay para el acierto directo desde el tee. Acá pasó lo contrario: la relación de 4 birdies contra 19 bogeys (casi cinco veces más errores que aciertos) confirma que fue el hoyo donde más terreno se perdió en la tarjeta.
Un par 4 que duplicó el castigo
Detrás del 16 aparecieron dos pares 4 con comportamientos casi idénticos. El hoyo 11 promedió 4.29 golpes (+0.29) con solo 2 birdies, 19 bogeys y 2 dobles bogeys o peor. El hoyo 18, el cierre de la vuelta, tuvo un promedio de 4.26 golpes (+0.26), con 4 birdies, 19 bogeys y 2 dobles bogeys o peor.
Lo llamativo es que los tres hoyos más duros de la ronda compartieron el mismo número de bogeys: 19. Eso sugiere que no fue un error aislado de un grupo de jugadores, sino un patrón que se repitió hoyo tras hoyo entre una porción fija del campo, algo así como un tercio del lote que no logró salvar el par en esos tres tramos clave de la vuelta.
Dónde se hicieron los golpes
En el otro extremo, el hoyo 7, un par 5, fue el más accesible de la jornada por lejos: promedio de 4.19 golpes, 0.81 bajo el par, con 44 birdies y cero bogeys o dobles bogeys. Es el tipo de hoyo que compensa los sustos anteriores: casi la totalidad del campo pudo rascar un golpe ahí, sin ningún jugador perjudicado.
El hoyo 3, un par 3, también funcionó como una pequeña ventana de alivio, con 2.65 golpes de promedio (-0.35), 26 birdies y un solo bogey registrado en toda la ronda. Entre el 7 y el 3 se explica buena parte de ese promedio general bajo par: mientras el 16, el 11 y el 18 le devolvían golpes al campo, estos dos hoyos los regalaban casi sin condiciones.
Qué mirar en la ronda final
Con estos números sobre la mesa, el domingo en Port Royal promete una final que se defina en esos tramos extremos del recorrido. El tramo final, con el 16 y el 18 incluidos entre los más castigadores, puede ser determinante para quienes peleen el título: llegar ahí con margen después de aprovechar el 7 y el 3 puede marcar la diferencia entre levantar el trofeo o quedarse en el camino. Vale la pena seguir de cerca cómo se comporta el liderato en ese cierre de vuelta tan exigente.
Fuente: DataGolf
