El hoyo 11 fue el verdugo de la ronda 1 en el Bank of Utah Championship
Con un campo que jugó casi tres golpes bajo par en promedio, apenas tres hoyos resistieron el ataque de la ronda inicial del PGA Tour en Black Desert.
La primera ronda del Bank of Utah Championship, en Black Desert, Ivins, dejó una tarjeta colectiva arrasadora: el campo jugó en promedio 2,77 golpes por debajo del par. Pero en ese festival de birdies hubo excepciones, y los datos de DataGolf permiten identificar con precisión dónde se frenó la fiesta.
Un campo que se entregó casi entero
Cuando un campo completo promedia casi tres golpes bajo par en una sola vuelta, lo lógico es encontrar una amplia mayoría de hoyos «regalados». Y así fue: de los 18 hoyos, apenas tres terminaron jugando por encima del par. Eso significa que 15 hoyos, dos tercios del recorrido y pico, le permitieron al jugador promedio completarlos con menos golpes de los que exige la tarjeta. En ese contexto, los tres hoyos «difíciles» no lo fueron por una diferencia enorme respecto del par, sino porque se destacaron en medio de una ronda generosa.
El hoyo 11, el único que de verdad incomodó
El par 4 número 11 fue el más duro del día, con un promedio de 4,25 golpes, apenas un cuarto de golpe sobre el par. La cifra en sí parece modesta, pero el desglose cuenta otra historia: solo 10 birdies contra 21 bogeys y 8 dobles bogeys o peor. Es decir, casi tres resultados negativos por cada birdie logrado. Ningún otro hoyo del campo tuvo una proporción tan desfavorable entre buenos y malos resultados, lo que confirma que el 11 fue, lejos, el que más dolores de cabeza generó en la ronda inicial.
El 13 y el 1 completaron el podio incómodo
El segundo hoyo más complicado fue el 13, otro par 4, con 4,15 golpes de promedio y 0,15 sobre el par. Ahí la relación entre birdies y errores fue algo más pareja: 12 birdies contra 19 bogeys y 4 dobles bogeys o peor, una proporción de malos resultados bastante menor que la del 11. El tercer puesto quedó para el hoyo 1, también par 4, con 4,11 golpes de promedio. Es interesante que, pese a ser el hoyo más complicado entre los tres, el 1 tuvo la relación birdie-error más equilibrada: 22 birdies contra 23 bogeys y 5 dobles bogeys o peor, prácticamente mitad y mitad. Arrancar la ronda ahí fue, en los hechos, una moneda al aire.
Los hoyos que regalaron golpes
En el otro extremo, el campo mostró su cara más amable. El hoyo 14, un par 4, fue el más accesible con amplísima diferencia: 3,29 golpes de promedio, 0,71 bajo el par, con 67 birdies contra apenas 3 bogeys y un solo doble bogey o peor en toda la ronda. Es una proporción aplastante a favor del jugador, de las que rara vez se ven en el PGA Tour. El otro gran generador de birdies fue el hoyo 7, un par 5 que promedió 4,48 golpes, 0,52 bajo el par, con 51 birdies contra 7 bogeys y 4 dobles bogeys o peor. Entre el 14 y el 7, el campo le devolvió al jugador buena parte de lo que le había quitado el 11, el 13 y el 1.
Qué mirar en la segunda ronda
Con un campo tan permeable al ataque, la clave para seguir el liderato pasa menos por quién llega agresivo en los hoyos fáciles, algo que hará casi todo el campo, y más por quién logra salvar el par en el 11, el 13 y el 1. En una semana donde el campo promedia varios golpes bajo el par, un bogey de más en esos tres hoyos puede ser la diferencia entre pelear arriba o quedar relegado antes del fin de semana. Vale la pena prestar atención a cómo evoluciona la dificultad de esos tres hoyos en la segunda ronda: si se mantienen firmes pese al avance general del scoring, confirmarán que son el verdadero filtro del campo en Black Desert.
Foto: Bernard Gagnon / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)
Fuente: DataGolf
