El Old Course de St Andrews sumará 132 yardas de cara al Open de 2027
El recorrido más reverenciado del golf se prepara para acercarse a las 7.500 yardas, en la última batalla de los organismos rectores contra la distancia que alcanzan los jugadores de élite.
El Old Course de St Andrews, la cuna del golf y uno de los escenarios más queridos del circuito, no va a escapar a la tendencia que ya atravesaron Birkdale, Portrush, Troon y Hoylake: estirarse para seguirle el ritmo a la potencia de los jugadores actuales. Según informó National Club Golfer, el recorrido sumará 132 yardas de cara al Open Championship de 2027, acercándose a la marca de las 7.500 yardas totales.
Los responsables de los cambios son los arquitectos Tom Mackenzie y Martin Ebert, la dupla detrás de las últimas reformas en los campos de la rotación del Open. El hoyo más afectado será el par 5 del 5, que superará las 600 yardas, mientras que el 10 pasará de 386 a 415 yardas. El hoyo 11, un par 3, se alargará hasta las 195 yardas, más de 20 yardas por encima de lo que midió en la edición de 2022.
Los cambios no son solo de metros: la nueva salida del hoyo 5 se ubicaría bien atrás, sobre el trazado del hoyo 4, y la del 10 se correría hacia el sector de la New Course, lo que modificará la fisonomía de una vuelta que ya genera quejas entre los competidores por su extensión y dureza. También se suman nuevos bunkers de calle en los hoyos 6 y 10, y se ensancharán los del hoyo 9.
El R&A explicó que busca «refinar el desafío estratégico para los jugadores de élite en un número reducido de áreas», a la vez que intenta recuperar rasgos tradicionales del recorrido para mejorar la experiencia de los golfistas aficionados que lo juegan a diario.
La discusión de fondo excede a St Andrews. El propio Ian Woosnam, campeón del Masters en 1991, había planteado hace tiempo ante Top 100 Golf Courses una idea provocadora: dejar el Old Course como una reliquia histórica y construir un campo nuevo al lado, pensado específicamente para el Open, replicando el modelo de Augusta National con el Masters. «¿Por qué no lo conservan como un souvenir, como historia?», se preguntó el galés.
La nota de National Club Golfer también recuerda que el debate sobre el retroceso de la pelota (el «roll back») sigue sin resolverse, con la posibilidad de la bifurcación de reglas entre profesionales y amateurs otra vez sobre la mesa. Mientras los organismos rectores no logren ponerse de acuerdo con jugadores, giras y fabricantes, la respuesta seguirá siendo la misma de siempre: alargar los campos, incluso los más históricos, para que la defensa frente a los drives de más de 300 yardas no dependa únicamente del diseño.
Foto y video: Javier Vijande Penas / El Fantasma del Golf
Fuente: National Club Golfer
