Jugar bien no es lo que pensás

Javier Vijande PenasPor Javier Vijande Penas

Cuando hablamos de jugar bien al golf, casi siempre pensamos en el score. En el hándicap. En bajar esos dos golpes que nos vienen esquivando hace meses. Pero después de tantos años pegándole a la bolita, cada vez estoy más convencido de que jugar bien es otra cosa.

Jugar bien es pasarla bien con los amigos. Es disfrutar el momento del juego, más allá de lo que diga la tarjeta al final. Es también ser estratégico e inteligente: saber qué palos comprar, conocer qué distancia le pegás a cada uno, tener bien clara tu bola errada para poder planificar el hoyo en vez de improvisar cada tiro. En el fondo, se trata de hacer las cosas simples.

En las charlas de YouTube que venimos viendo me he llevado muchas enseñanzas. Muchas. Las voy poniendo en práctica de a poco, algunas cuestan más que otras, pero todas suman. Y de todas, la mejor no vino de un profesional con miles de seguidores, sino de Maggie: “es bueno poder disfrutar con el golf que tenemos.” Simple y contundente. No hace falta el swing perfecto para disfrutar; hace falta soltar la exigencia y jugar con lo que uno tiene.

¿Importa el punto bajo? ¿El contacto en el medio? Claro que importa. Una bola bien pegada es un momento único. Es posible que esa sensación no se repita en los 18 hoyos, capaz aparece una sola vez en toda la vuelta. Pero ese único tiro te alcanza: te muestra que es posible, te hace querer volver la semana que viene. El golf funciona así, te da justo lo necesario para engancharte de por vida.

Los cuatro amigos de la línea

Hace veinte años que juego con la misma línea, y cada día disfruto más estar con ellos. Somos cuatro, y nuestros juegos son bien distintos: hay dos que juegan bien y dos que jugamos regular. Pero nos divertimos muchísimo. Cada sábado es una Copa del Mundo. Con el paso de los años, esos enojos por un mal golpe se transformaron en risas. Y los malos golpes de uno se transformaron en esperanza para el que sigue — “dale que ahora te toca a vos, hacela buena.”

Aprender a transitar el proceso con buenos profes, de esos que aman el golf y te transmiten ese amor, vale más que cualquier técnica. Porque al final el juego no se trata solamente de bajar el hándicap. Se trata de disfrutar. De transitar el camino con los de siempre, de reírse de los malos tiros, de guardar esa sensación del tiro perfecto para volver a buscarla.

Así que a seguir disfrutando mucho de todo esto que amamos.

Foto: Bernard Gagnon / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0), recortada

Compartir esta nota:WhatsAppFacebookXEmail

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *