¿Por qué la gente hace trampa en el golf?

Un repaso a la psicología detrás de las trampas en el golf amateur, con casos recientes y datos de una encuesta que revela cuán extendida está la desconfianza en los clubes.

El golf tiene fama de ser un deporte de caballeros, pero también es terreno fértil para las trampas: se juega en espacios abiertos y se rige por la autorregulación, algo que facilita saltarse las reglas sin testigos. Así lo plantea National Club Golfer en una nota que repasa casos recientes, como el de Craig Surgeon, sancionado en Escocia tras reconocer públicamente que había hecho trampa en un campeonato amateur en Turnhouse, o el de Zach Holland, que en EE.UU. admitió haber simulado un hoyo en uno en un club de Missouri.

Según una encuesta del propio medio, más del 16% de los golfistas consultados aseguró conocer y haber probado casos de trampa en su club, mientras que casi el 40% sospecha que existen tramposos, aunque no pudo comprobarlo.

El profesor Adam Nicholls, especialista en psicología del deporte de la Universidad de Hull, explicó que quienes hacen trampa suelen tener perfiles asociados al maquiavelismo, el narcisismo o la psicopatía, y que muchos se justifican pensando que «nadie sale perjudicado» o que «todos lo hacen». Según Nicholls, la decisión de infringir una regla suele responder a una evaluación de costo-beneficio: si el jugador cree que no lo van a descubrir, es más probable que ceda a la tentación.

La nota también señala que no todas las infracciones generan el mismo rechazo: mientras mover una bola o alterar una tarjeta se considera gravísimo, manipular el hándicap todavía genera discusiones sobre si realmente constituye trampa, algo que el R&A ya calificó sin vueltas como tal.

Foto: Peter Kazmierczak / Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0)

Fuente: National Club Golfer


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