Día 2
El viernes separó ilusión de supervivencia en Aronimink
El segundo día del PGA Championship dejó una certeza: en un major, no alcanza con pegar bien un día. Hay que resistir dos.
Con la segunda ronda completa, Maverick McNealy y Alex Smalley quedaron al frente con -4, instalados en números rojos y apenas un golpe por delante de un grupo fuerte en -3 donde aparecen Chris Gotterup, Hideki Matsuyama, Aldrich Potgieter, Stephan Jaeger, Min Woo Lee y Max Greyserman.
Pero la historia grande del viernes estuvo en el corte.
La línea quedó en +4, y ahí el golf volvió a mostrar su lado más cruel: algunos pasaron al fin de semana respirando; otros quedaron afuera por apenas un golpe.
Los latinoamericanos
Joaquín Niemann fue el latino mejor ubicado entre los que siguen en carrera. El chileno terminó en +2, puesto T44, después de una segunda ronda de 73 golpes. Venía de abrir con 69, en números rojos, pero el viernes lo empujó hacia atrás en el tablero. Pasó el corte, aunque perdió terreno.
Jhonattan Vegas también jugará el fin de semana. El venezolano cerró en +4, justo sobre la línea del corte, con vueltas de 73 y 71. No fue una clasificación cómoda, fue de esas que se ganan con paciencia, con oficio y con la cabeza fría cuando el margen desaparece.
Los que no pudieron seguir fueron Emiliano Grillo, Nico Echavarria y Francisco Bidé. Grillo terminó en +8, Echavarria en +10 y Bidé en +15, todos fuera del corte.
Los grandes ascensos del tablero
El movimiento más fuerte del día fue de Chris Gotterup, que firmó 65 golpes, cinco bajo par, y saltó hasta el T3 con -3 total. En un viernes donde muchos peleaban por sobrevivir, él se metió de lleno en la conversación grande.
También trepó fuerte Ludvig Åberg, con 66 golpes para quedar T9 en -2. Y hubo reacciones importantes de Rory McIlroy (ya no escucharemos las declaraciones de ayer del Bicampeón del Masters) y Ben Kern, ambos con 67, para pasar de estar comprometidos a meterse en el fin de semana con +1.
El leaderboard quedó apretado, incómodo y abierto. Hay jugadores en números rojos, nombres grandes cerca, y otros que apenas sobrevivieron al corte. Pero eso es un major: no siempre premia al que más brilla; muchas veces premia al que sabe sufrir.
Porque en el golf, jugar bien importa. Pero resistir cuando el campo te aprieta, importa mucho más.
