Grillo es 13° en Bermuda y Simmermacher vuela 2ª en el Indian Open
ACTUALIZACIÓN (24/10, 09:50 hs. ARG): Alejandro Tosti quedó eliminado en el Butterfield Bermuda Championship: tras tarjetas de 66 y 72 (138 golpes, -4), no superó el corte de -5 y no jugará el fin de semana en Port Royal. Emiliano Grillo, en cambio, sigue en carrera 13° (T13°, -9), a cuatro golpes de la punta, con la tercera ronda en marcha este sábado. Fuentes: PGA Tour y Yahoo Sports.
ACTUALIZACIÓN (24/10, 08:40 hs. ARG) — Argentinos a pleno en el exterior: Emiliano Grillo completó la segunda ronda del Butterfield Bermuda Championship con tarjetas de 64 y 69 (133 golpes, -9) y quedó 13° (T13°), a cuatro golpes de la punta que comparten los estadounidenses Kensei Hirata y Chandler Blanchet (-13). En paralelo, Magdalena Simmermacher tuvo un arranque soñado en el Hero Women’s Indian Open: firmó 68 (-4) en la primera ronda y quedó 2ª (T2°), a solo un golpe de la líder, la suiza Chiara Tamburlini (67, -5). Fuentes: PGA Tour y Ladies European Tour.
Un par 4 de apenas 4,23 golpes de promedio se convirtió en el hoyo más temido del campo del Butterfield Bermuda Championship, mientras los dos pares 5 del recorrido repartieron birdies sin parar.
La segunda ronda del Butterfield Bermuda Championship, que se disputa en Port Royal Golf Course, en Southampton, confirmó que el campo sigue jugando blando para los profesionales del PGA Tour: el promedio general fue de 2,30 golpes por debajo del par de la cancha. Pero no todos los hoyos repartieron regalos por igual, y el análisis hoyo por hoyo que elabora DataGolf muestra con claridad dónde se complicó la vida de los jugadores.
El 11 no perdonó
El hoyo más duro de la jornada fue el 11, un par 4 que jugó en promedio 4,23 golpes, apenas 0,23 por encima del par. La cifra puede parecer modesta, pero el dato que más llama la atención es la distribución: solo 7 birdies contra 27 bogeys y 4 dobles bogeys o peor. Los bogeys casi cuadruplicaron a los birdies, lo que confirma que fue el hoyo donde más golpes se perdieron en relación a los que se ganaron. En un día donde el resto del recorrido regaló golpes, el 11 fue el tramo donde el marcador podía complicarse con facilidad.
El 16 y el 4 completaron el podio de la dificultad
Detrás del 11 aparecieron el hoyo 16, un par 3 que promedió 3,16 golpes (+0,16), y el hoyo 4, un par 4 que jugó en 4,14 golpes (+0,14). El 16 tuvo 12 birdies contra 23 bogeys y 3 dobles o peor, mientras que el 4 repartió 12 birdies, 25 bogeys y 2 dobles bogeys o peor. En ambos casos se repite un patrón: el número de bogeys casi duplica al de birdies, lo que confirma que no fueron hoyos imposibles, sino hoyos exigentes que castigaron el error sin ofrecer demasiadas recompensas a cambio.
Los pares 5, la fiesta de los birdies
En las antípodas, los dos pares 5 del campo fueron un festín. El hoyo 7 jugó en 4,33 golpes de promedio, 0,67 por debajo del par, con 73 birdies contra apenas 5 bogeys y ningún doble bogey o peor en toda la ronda. El hoyo 17 tuvo un comportamiento casi idéntico: 4,37 de promedio (-0,63), 75 birdies, 9 bogeys y tampoco registró dobles bogeys. La relación de birdies a bogeys en estos dos hoyos es abismal comparada con la del 11: mientras en el hoyo más difícil hubo casi cuatro bogeys por cada birdie, en los pares 5 la proporción se invirtió por completo, con más de ocho birdies por cada bogey en el hoyo 17 y más de catorce en el hoyo 7.
Lo que explican los números
La comparación entre extremos deja una lectura clara sobre cómo se construyen las vueltas bajas en Port Royal: el campo ofrece oportunidades reales de ataque en los pares 5, donde prácticamente no hay riesgo de un desastre (cero dobles bogeys en ambos), pero exige precisión en tramos puntuales como el 11, el 16 y el 4, donde el error se paga caro. Un jugador que firme buen puntaje esta semana probablemente lo haga por cómo administre esos tres hoyos conflictivos, más que por lo que logre en los pares 5, que parecen estar al alcance de casi todo el campo.
Qué mirar en lo que resta del torneo
Con la ronda 2 terminada y el campo jugando por debajo del par en promedio, el hoyo 11 se perfila como un filtro importante para el fin de semana: ahí es donde se pueden abrir diferencias entre quienes pelean arriba de la tabla y quienes empiezan a quedar relegados. En simultáneo, vale la pena seguir de cerca qué tan determinante terminan siendo los pares 5 del 7 y el 17 para los líderes, porque con tantos birdies en el field, dejar pasar esas oportunidades equivale a perder terreno.
Fuente: DataGolf
