Por qué el hoyo 16 fue el más temido en la ronda final del Mexico Open
Un análisis propio de El Fantasma del Golf, con datos de DataGolf, revela qué hoyos de VidantaWorld castigaron más a los jugadores en la última jornada y cuáles se convirtieron en autopistas de birdies.
La ronda final del VidantaWorld Mexico Open, en Vallarta, dejó un campo generoso: en promedio, los jugadores del PGA Tour terminaron 2,63 golpes por debajo del par de la cancha. Pero ese número global esconde una realidad mucho más desigual hoyo por hoyo, con un tramo final que le puso freno a cualquier ilusión de vuelta perfecta.
El 16, la trampa inesperada
Según el análisis propio de El Fantasma del Golf con datos de DataGolf, el hoyo 16, un par 4, fue el más duro de toda la ronda: jugó en promedio 4,28 golpes, 0,28 por encima del par. La estadística de resultados cuenta la historia completa: apenas 6 birdies contra 19 bogeys y 3 dobles bogeys o peor. En un hoyo par 4, ese desbalance entre birdies y bogeys es la marca registrada de una trampa que castiga el error sin perdonar.
El 17 y el 1 completan el podio de la exigencia
El segundo hoyo más complicado fue el 17, un par 3 que promedió 3,18 golpes (+0,18 respecto del par). Ahí la cosa estuvo un poco más pareja que en el 16, con 7 birdies contra 15 bogeys y 2 dobles bogeys o peor, pero la balanza igual se inclinó claramente hacia el lado difícil. Lo interesante es que se trata de un par 3, el tipo de hoyo donde normalmente un buen golpe de salida alcanza para asegurar el par o incluso el birdie; que haya terminado por encima del par confirma que no fue un hoyo sencillo de resolver con un solo palo.
El tercer lugar en el ranking de dificultad lo ocupó el hoyo 1, también par 4, con un promedio de 4,15 golpes (+0,15). Arrancar la ronda final con un hoyo que entregó 7 birdies pero también 13 bogeys y 2 dobles bogeys o peor no es un dato menor: para muchos jugadores, el primer hoyo del día terminó marcando el tono de una vuelta que después costó remontar.
Los hoyos que regalaron golpes
En el otro extremo del espectro aparecieron dos hoyos que funcionaron casi como una fiesta de birdies. El hoyo 3, un par 5, promedió 4,38 golpes, es decir 0,62 por debajo del par, con una cifra elocuente: 37 birdies contra apenas 3 bogeys y ningún doble bogey o peor. Y el hoyo 13, un par 4, repitió exactamente la misma diferencia respecto del par (-0,62), pero con un número todavía más llamativo: 42 birdies contra solo 2 bogeys y cero dobles bogeys o peor.
El contraste entre el hoyo 13 y el hoyo 16, ambos pares 4, es la mejor demostración de cómo dos hoyos del mismo par pueden representar universos completamente distintos en términos de dificultad real.
Qué mirar de cara al cierre del torneo
El patrón que deja esta ronda final es claro: el tramo que va del hoyo 16 al 17 fue, por lejos, el más determinante para definir quién sumaba golpes de más justo cuando el campeonato se empezaba a decidir. Del otro lado, los hoyos 3 y 13 funcionaron como las verdaderas oportunidades de ataque, los lugares donde hubo que salir a buscar el birdie casi como condición para mantenerse en pelea. Esa combinación de un cierre exigente con aperturas generosas en el medio de la vuelta es, en definitiva, la radiografía más fiel de cómo se definió la última jornada en VidantaWorld.
Fuente: DataGolf
